✅ 1. Escucha como si tu vida dependiera de eso.
El 80% de los vendedores habla demasiado.
El 20% que escucha… vende más, mejor y más rápido.
✅ 2. Pregunta con inteligencia.
No vendas lo que tú quieres.
Descubre lo que el cliente realmente necesita (aunque ni él lo sepa aún).
✅ 3. Conecta antes de convencer.
Las personas no compran productos.
Compran emociones, soluciones, y sobre todo confianza.
✅ 4. Crea valor antes de hablar de precio.
Cuando el cliente entiende el valor, el precio pasa a segundo plano.
Tu foco: resolver, transformar, facilitar.
✅ 5. Cierra sin miedo.
Si hiciste bien lo anterior, no necesitas presionar.
Solo pregunta: “¿Cuándo empezamos?”
(Esa frase ha cerrado miles de ventas.)
🔥 Recuerda:
El cliente no compra porque tú quieras vender.
Compra cuando siente que tú puedes ayudar.
🧠 ¿Por qué funciona esto?
Porque nuestro cerebro no toma decisiones racionales.
Toma decisiones emocionales y luego busca justificarlas con lógica.
Por eso, si no logras hacer sentir algo, no habrá decisión.
En cada venta hay un momento donde el cliente deja de pensar…
… y empieza a sentir.
Ese es el punto exacto donde sucede la magia
💡 Ejemplo real:
En una reunión con un responsable de compras, me dijo:
—“Vuestro producto me encaja, pero no veo urgencia.”
En vez de insistir con argumentos, le pregunté:
—“¿Y si este problema continúa durante los próximos 6 meses… qué impacto tendría en tu equipo y en los costes?”
Guardó silencio. Se lo imaginó.
Movió la pierna nervioso. Respiró.
Y me dijo:
—“No me lo había planteado así… Tenemos que actuar ya.”
La venta se cerró ahí.
No por el producto.
Sino por cómo él mismo visualizó el coste de no actuar.
Vender no es empujar.
Es activar emociones, guiar percepciones y provocar decisiones.
¿Quieres vender más?
Conecta antes de convencer.


